Dos caras de la moneda

Yo hoy quería -o debería- hablar sobre Obama y, como el respetado columnista político que aspiro a ser, escribir aquí mi predicción sobre su discurso de esta noche. Más aún tras la vergonzosa derrota sufrida por su partido en Massachusetts la semana pasada. Hay que fastidiarse, que te gane la partida un tipo diciendo las mismas cosas que dijiste tú hace sólo un año para llegar a la Casa Blanca y te mande tu iniciativa estrella a la sala de emergencias. Si Ted Kennedy levantara la cabeza…

El problema es que mientras Fox News mostraba a Scott Brown en su imparable camioneta camino del Senado de Washington y MSNBC desenterraba su desnudo de mozalbete en la revista Cosmopolitan, a mí lo que me tenía en vilo era si un grupo de médicos de Naciones Unidas regresaba o no al hospital de campaña en Puerto Príncipe desde el que reportaba el doctor Sanjay Gupta para la CNN.

Lo confieso: me he pasado casi dos semanas pegado a la tele, viendo la CNN. Desde que Anderson Cooper dejara su programa a la mitad la noche del día 12, se quitara la corbata y apareciera en camiseta al día siguiente reportando desde un Puerto Príncipe en ruinas, llegando allí antes que soldados, médicos y rescatistas.

Sé que muchos han criticado a ambos reporteros por involcurarse demasiado en la historia que cubrían (y que siguen cubriendo, porque fueron los primeros en llegar y parece que quieren ser los últimos en irse); pero las reglas del periodismo tradicional se desplomaron mucho antes de que lo hiciera la capital haitiana. La información espectáculo se ha abierto paso en un competitivo horizonte de 24 horas de noticias, “reality shows” y ruidosos opinadores empeñados diariamente en subir el listón del insulto y la barbaridad. Todo por los “ratings”.

Cooper y Gupta son sólo las caras más visibles de entre un sinnúmero de colegas –incluidos los míos de NY1 Noticias- que han hecho lo imposible por ganarse la merecida atención del espectador.

A mí esta historia me ha tocado vivirla desde el banquillo. Y sí. Me muero de la envidia.

One response to “Dos caras de la moneda

  1. Sin embargo me atrevo a corroborar que antes de que Anderson Cooper y cualquier otro periodista u cadena de televisión llegaran al lugar de la catástrofe, ya varios Quisquellanos habían llegado y desenterrado a muchos de nuestros hermanos haitianos, y más aún, las cadenas televisoras dominicanas ya estaban allí. Desde el primer día los hospitales y lugares de albergues dominicanos han estado auxiliando a los haitianos. Varias iglesias están abarrotadas de niños desamparados y familias sin techo.

    Sí, me gustaría poder viajar y mostrar esta otra cara que nadie se atreve a revelar. Y sí. Me da tristeza que la nobleza del dominicano se esté quedando afuera.

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