Reportaje en Nada Corriente, de Canal Extremadura

2010 in review

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Healthy blog!

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Crunchy numbers

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Attractions in 2010

These are the posts and pages that got the most views in 2010.

1

Bío March 2009

2

Pura Política April 2010

3

Demo September 2009

4

Entrevistas March 2010

5

Series March 2010

Hablando de primarias

Esta mañana participé en el programa de radio “The Brian Lehrer Show” en WNYC. Hicimos un repaso de lo que serán las elecciones primarias de mañana en el Estado de Nueva York.

Eco mediático

Mi periódico de toda la vida -el de mi ciudad- me dedicó un perfil este pasado domingo. Lo mismo había hecho unos días antes un blog de El País. Otro medio de Internet también hizo un refrito.

Gracias a todos por las amables palabras.

Todo esto fue impulsado -creo- por mis comentarios sobre la Ley SB 1070 de Arizona en un reportaje del telediario de TVE.

(Aprovecho para anunciar que he decidido hacer un parón como columnista de El Diario La Prensa. Si algún medio está interesado en mis columnas, póngase en contacto conmigo.)

La última cruzada

Casi diez años después de los atentados del 11 de septiembre, la última batalla entre Oriente
y Occidente se sigue librando en la Zona Cero, un capítulo más de la lucha entre diferentes
modos de ver la vida y entender el mundo.

Con el voto en contra de preservar el edificio 45-47 de Park Place como lugar histórico, el
Comité de Conservación del Patrimonio Municipal gastaba el último cartucho que le quedaba
a los opositores de construir un centro islámico a unos metros del antiguo sitio del World Trade
Center.

Junto a las todavía ruinas de los atentados, la religión musulmana podría tener un centro de
culto. Y la Ciudad de Nueva York, fundada en la tolerancia y la libertad religiosa, ni puede ni
debe impedirlo.

Al otro lado del Atlántico, Europa se enfrenta a un dilema similar. Sin guerras, mediante una
pacífica migración, la población musulmana va aumentando, y ciudades, estados y países
optan por prohibir vestimentas, tradiciones y centros de culto ajenos a la cultura dominante.

Sobre todo durante el último siglo, y basándose en cimientos judeo-cristianos, la denominada
sociedad occidental ha desarrollado democracias representativas que tienden a fomentar el
respeto a los derechos de mujeres y minorías. Ahora teme que por las grietas de ese modelo
se cuelen principios intransigentes ya superados

Las facciones más retrógradas y oscurantistas parecen hoy dominar el mundo islámico,
si bien durante un tiempo, hace siglos, en lugares como la Península Ibérica, la religión
musulmana fue sinónimo de progreso, tolerancia y desarrollo cultural. Irónicamente, la
Reconquista cristiana puso freno a todo esto, y reconvirtió mezquitas en iglesias y catedrales.

Desde aquí, la posible mezquita de Park Place será vista como símbolo de tolerancia y
apertura. Me pregunto qué simbolizará para los musulmanes en Damasco, Teherán o
Islamabad, y si deberíamos preocuparnos por ello, o simplemente reafirmarnos en nuestros
principios.

Recoja sus cosas

Es una escena que se repite a menudo últimamente: el jefe te llama a su oficina y te pide que recojas tus cosas. Ya no hay lugar para ti.
 
Algo parecido está ocurriendo con leyes como la de Arizona. La cosa se ha puesto fea, y el patrón –en este caso, los Estados Unidos- se ve obligado a reducir plantilla. El extranjero ya no es bienvenido.
 
Los inmigrantes indocumentados están pagando el precio más alto de esta crisis económica global. El mal llamado primer mundo quiere ahora deshacerse de millones de personas que con su trabajo contribuyeron al desarrollo de países sedientos de una mano de obra barata y joven que construyera sus viviendas, recogiera su fruta, cuidara de sus niños y mayores, y mantuviera el costoso entramado de seguros y pensiones de jubilación.
 
Arizona se convierte en triste pionera de políticas que se extenderán a nivel nacional para reducir la población inmigrante lo máximo posible. Olvidando su propia historia, los nacidos aquí reclaman ahora el derecho de admisión.
 
Cegados por el miedo y la incertidumbre no comprenden que expulsar al vecino recién llegado tendrá consecuencias mucho peores. El éxodo masivo disminuirá aún más la actividad económica; las arcas del fisco -a las que sí contribuyeron, por mucho que lo niegue la leyenda urbana- se verán mermadas.
 
“Nos quitan nuestros trabajos”, dicen mientras hacen fila para recoger su subsidio de desempleo. Pero malacostumbrados al bienestar del mundo desarrollado, no acudirán a cubrir las vacantes en las fábricas empaquetadoras de carne o en los edificios a medio construir; no arreglarán ni jardines ni tejados; no limpiarán ni baños ni cocinas.
 
Y la recuperación económica sólo llegara con el regreso de éstos que se van, o con la llegada de una nueva partida de esta clase obrera que, sobre todo en este continente, nunca supo de fronteras. 

Avances y retrasos

Religiosamente se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con el matrimonio homosexual. Civilmente, la cosa se complica, porque cada vez es más difícil encontrar argumentos de peso para no autorizarlo. E históricamente pocos dudan que el futuro está de parte de sus defensores.

Argentina se convirtió la semana pasada en país pionero de Latinoamérica legalizando las uniones del mismo sexo, dando los mismos derechos – y obligaciones- a parejas heterosexuales y homosexuales.
Se une a otros países europeos, como España, Holanda, Portugal, Islandia, y en este hemisferio, a Canadá. En algunos de esos países, antes de su aprobación, se pronosticó la destrucción de la familia.

Por el momento no ha ocurrido. 

Antes de la votación en el Senado argentino, el cardenal Jorge Bergoglio se atrevió a decir que este proyecto de ley era “la pretensión destructiva del plan de Dios”. Con este tipo de argumentos apocalípticos, la Iglesia Católica sigue demostrando estar anclada en un pasado rancio y nocivo. Y cuando parece que se dispone a tomar un paso hacia el futuro –bueno, más bien hacia el presente- vuelve a decepcionar.

Ha vuelto a ocurrir hace unos días: tras años de escándalos, el Vaticano revisó sus normas internas para tratar los casos de abusos sexuales por parte de sacerdotes. Los juicios eclesiásticos serán más fáciles y rápidos. Se condenará duramente la simple posesión de pornografía infantil.  Y se amplia de diez a veinte años el estatuto de limitaciones, la ventana temporal en la que una víctima puede denunciar los abusos. Hasta ahí vamos bien… Luego viene la sorpresa.

Entre los “graves delitos” en la lista de estas nuevas normas,  junto con la pornografía infantil y los abusos, aparece también “el intento de ordenar mujeres sacerdotes”. Cómo se les ocurre mezclar una cosa con la otra, no lo entiendo.

Cuando pensábamos que estos jerarcas romanos por fin se venían con nosotros al siglo XXI, nos dejan bien claro una vez más que prefieren seguir viviendo en la Edad Media.

Algo más que fútbol

Con su débil oratoria, pobre carisma y discutible desempeño, José Luis Rodríguez Zapatero lleva meses siendo blanco de ataques públicos y privados de sus colegas europeos. Aún así, el presidente del gobieno español daba saltos de alegría este lunes gracias a un respiro proporcionado por 23 jóvenes futbolistas.

Son cosas del fútbol. Por primera vez en la historia España ganaba la Copa Mundial, y millones de españoles salían a la calle a celebrarlo olvidando por unos días la grave crisis económica que mantiene a un 20 por ciento de la población activa desempleada.

Quizá la imagen más impactante de la final, la más simbólica, no fue la del gol de Andrés Iniesta ni la del paradón de Iker Casillas, sino la del jugador holandés Nigel De Jong estampándole la bota en el pecho a Xabi Alonso. Así se ha sentido España durante los últimos meses, con sus vecinos norte-europeos desplegando juego sucio de dudosos fines políticos y económicos.

No es que el gobierno español esté libre de culpa por la grave situación que vive el país. El milagro económico de los últimos quince años se basó casi exclusivamente en un mercado inmobiliario que se desmoronó con la crisis financiera mundial. Sin embargo, ya nadie duda que los vecinos del Norte –sobre todo alemanes y británicos- han avivado las llamas de este fuego con interesadas campañas informativas.

Los mercados internacionales han perdido la confianza en España por los vaticinios de periódicos como el Financial Times, que forzaron un inmediato rescate de la economía griega vaticinando, si no se hacía, un inminente colapso de la española. Poco después supimos que los bancos alemanes no sólo tenían importantes intereses en Grecia, sino que además se habían dedicado a apostar, con dudosos instrumentos financieros, contra la economía española.

Esperemos que esta victoria futbolística sirva para curar la dañada autoestima nacional; que el hito de La Roja se convierta en cimiento sobre el que construir un nuevo modelo económico que haga olvidar aquel milagro efímero del ladrillo.

Un paso hacia adelante

El Departamento de Justicia demanda finalmente a Arizona por su ley anti-inmigrante y yo me pregunto si es el primer paso de una estrategia presidencial que nos lleve a una reforma de las leyes migratorias.
 
Quiero pensar que con su discurso de la semana pasada – casi calcado a uno pronunciado en 2006 por su antecesor George W. Bush- Barack Obama no sólo reaccionaba al anuncio de una alianza pro-reforma de alcaldes y empresarios liderada por Michael Bloomberg, sino que intentaba sentar las bases retóricas para emprender el cumplimiento de otra de sus promesas electorales.
 
Reconozco que en un principio las palabras de Obama sobre inmigración del otro día me sonaron a hueco, a mensaje electoral destinado a agradar tanto a aquéllos que siguen absurdamente pensando que la seguridad fronteriza tiene algo que ver con todo esto, como a un electorado latino cansado de esperar y de escuchar la misma canción cada dos años. Sin embargo, esta demanda contra la SB 1070 de Arizona podría ser ese pequeño rayo de esperanza que muchos aguardaban.
 
Queda ahora la difícil tarea de convencer al senador republicano de Carolina del Sur Lindsey Graham para que cumpla el papel que en su día hizo su amigo John McCain: ser co-espónsor del proyecto de ley de reforma en el Senado. Graham parece ser actualmente el político de Washington menos reacio al bipartidismo. Sin él no hay reforma posible. También se necesitan, eso sí, unos cuantos senadores demócratas de tinte conservador, reacios a la regularización de indocumentados.
 
Y mientras esto ocurre, no estaría mal que el alcalde Bloomberg, como requisito para pertenecer a su exclusiva coalición pro-inmigrante, le exigiera a su amigo Rupert Murdoch -presidente de News Corporation, compañía dueña del canal de noticias Fox News- suavizar la venenosa retórica que pudre este debate en sus populares medios.
 
La demanda contra la SB 1070 sostiene que la política migratoria es competencia federal. Presidente Obama, declárese competente y actúe al respecto.

El futuro de Kagan

“Está usted desconectada de la realidad”, le dice con su acento sureño el senador republicano de Alabama Jeff Sessions a Elena Kagan, candidata a la Corte Suprema.
 
(Sessions pertenece a la misma institución que esta semana lloraba la muerte de su integrante más longevo, el senador de West Virginia Robert Byrd, quien comenzó su carrera pre-política como activista del Ku Klux Klan y que luego votó en contra de la Ley de Derechos Civiles.)
 
El de Alabama está molesto porque Kagan, como decana de la Facultad de Derecho de Harvard, le dificultó el acceso al campus a los reclutadores del ejército. La política de “ni digas, ni preguntes”, que permite a los homosexuales servir en el ejército siempre y cuando mantengan su orientación sentimental en el armario violaba, según Kagan, los reglamentos anti-discriminación de la facultad. Sessions parece no haberse enterado de que un gran número de jefazos militares ya han pedido la eliminación de “ni digas, ni preguntes” por considerarla anticuada. Por tanto, ¿a qué “realidad” se refiere?
 
Al Supremo no le vendría mal una visionaria como Kagan que hace casi diez años ya vio discriminatoria una política que hoy está a punto de desaparecer. Y es que la más alta instancia judicial del país demuestra a menudo vivir ajena a la realidad. Este mismo lunes dictó que el derecho individual a portar armas está por encima de intentos estatales o municipales de regular la inútil -y mortal- cantidad de ellas en ciudades como Nueva York. Los miembros de la Corte, bajo ropajes añejos, esconden sus posturas políticas y las justifican con interesadas interpretaciones de textos fundacionales propios de otras épocas.
 
Estos sumos pontífices de la ley y la justicia me recuerdan a sus primos –no tan lejanos- guardianes de la religión y la moral, que también se empeñan en retorcer textos antiguos y oscuros para justificar sus mandatos. Todos ellos, además, tienen la manía de llegar con décadas -e incluso siglos- de retraso a las citas más importantes de la Historia.

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